La arquitectura de paisaje es una disciplina que se encarga de la planeación, diseño y construcción de espacios exteriores, construyendo con ello el paisaje. Este último se define por la UNESCO como “cualquier parte del territorio tal como la percibe la población, cuyo carácter sea el resultado de la acción y la interacción de factores naturales y humanos”; o como lo menciona la Carta Mexicana de Paisaje, el paisaje es “un bien de interés público que al integrar el ambiente natural y las manifestaciones humanas, sociales y culturales, se constituye en un factor de calidad de vida, fuente de armonía y placer estético”.
El paisaje “no tiene una existencia autónoma porque no es un lugar físico sino una construcción cultural, una serie de ideas, de sensaciones y sentimientos que surgen de la contemplación sensible del lugar”[1]. – Amaya Larrucea
Algunos tipos de proyectos que ejemplifican el trabajo de la arquitectura de paisaje son los siguientes:
PROCESOS DE LA ARQUITECTURA DE PAISAJE
Conocer el sitio y requerimientos del proyecto. Previo a cualquier toma de decisión para desarrollar un proyecto de arquitectura de paisaje, es de vital importancia conocer las necesidades del cliente, así como las características biofísicas y sociales del sitio en el cual se desenvolverá este. La escala del proyecto definirá la cantidad de información que se debe analizar; a mayor escala, mayor cantidad de datos cobran importancia para la resolución del proyecto. Es a partir de esta fase del proceso, que se vuelve indispensable el trabajo multi e interdisciplinario que caracteriza a la profesión.
Conceptualización. Una vez estudiado el área de trabajo, comienzan los procesos creativos a través de lluvias de idea, generando los lineamientos que dirigirán y sustentarán el proyecto de arquitectura de paisaje. Es en este momento, como lo menciona Fernando González Gortázar, se genera “una declaración de intenciones, una idea sin forma pero que, no obstante, ya contiene la forma, la función, la estructura, el espacio, la escala, la relación con su entorno, la textura, el color y hasta el canario en su jaula colgando en el balcón: lo contiene todo”[2]. El dibujo arquitectónico y los modelos 3D son indispensables para esta etapa, son las herramientas gráficas que se usarán para exponer estas grandes ideas ante el cliente o la población para quien es el proyecto.
Diseño. Esta etapa concreta las ideas formuladas anteriormente, aterrizando el proyecto al diseño final que deberá ser aprobado por el cliente. Es en este momento cuando se realizan todos los planos, detalles y dibujos necesarios que muestren, con medidas reales, la configuración del espacio planteado. Se especifican volúmenes, materiales, vegetación, mecanismos y todos aquellos detalles necesarios para poder materializar el proyecto en una obra construida.
Construcción. Una vez realizados los planos necesarios, se inicia la construcción del proyecto. La función del arquitecto paisajista es corroborar que se sigan las indicaciones plasmadas en los planos y solucionar todos aquellos problemas que se presenten, dirigiendo junto a otros profesionistas la obra. El trabajo interdisciplinario vuelve a cobrar gran importancia, pero en esta ocasión en un plano práctico.
Evaluación. Una vez concluida la construcción del proyecto, es indispensable realizar una evaluación del mismo para detectar los logros positivos y negativos durante todo el proceso de diseño y construcción que pudieran ser tomados en cuenta para futuros proyectos.
SAPM
Sociedad de Arquitectos Paisajistas de México
Es una asociación civil constituida por un grupo de arquitectos interesados en implementar y regular la arquitectura de paisaje en México. Desde sus inicios ha participado activamente en las organizaciones internacionales y representado los intereses de nuestro país. Es la única organización que puede representar a los arquitectos paisajistas en la Federación Internacional de Arquitectos Paisajistas (IFLA) a la cuál pertenece desde sus orígenes.